06 julio, 2010

La parte sucia de la ducha

Por el Dr. Francisco Marín Atención Primaria. Más artículos de Francisco Marín aquí Ducha. (Getty)

Peligroso y a la vez refrescante estudio el realizado por científicos norteamericanos, con el Dr. Norman Pace a la cabeza, y cuyas conclusiones se han dado a conocer recientemente.

Refrescante porque el elemento estudiado es en este caso la ducha. Y peligroso porque el estudio se ha centrado en valorar la presencia de bacterias en las alcachofas de las duchas capaces de provocar infecciones en personas. ¡Oportuno momento para asustarnos respecto al aseo diario, con el calor que nos está asolando por estas latitudes!

Ahora sabemos que el problema no está sólo en el suelo de la ducha con los famosos hongos y pie de atleta así como las onicomicosis (infecciones fúngicas en las uñas). Al parecer, la superficie por la que sale el agua en las alcachofas de las duchas suele contaminarse de forma importante con bacterias patógenas.

En el estudio hablan concretamente del Mycobacterium avium (primo del bacilo causante de la tuberculosis) y cifran su presencia en cantidades importantes en un 30% de los cabezales de las duchas. Y no estamos hablando de una bacteria más… El Mycobacterium avium origina cuadros respiratorios, si bien suele afectar de forma predominante a personas con salud precaria. Estos son los los síntomas que causa una infección por Mycobacterium avium.

Lo cierto es que no es un hábitat desconocido para el Mycobacterium avium. De hecho, esta bacteria está presente en el agua normalmente. Sin embargo, en las duchas tiende a formar una fina capa, donde la concentración aumenta hasta 100 veces el valor normal.

Así, el Dr. Pace relaciona el aumento de infecciones por Mycobacterium avium que ha habido en los últimos años con los cambios de actitud por parte de las personas, que solemos priorizar una ducha sobre un baño. Además, las gotitas procedentes del chorro de la ducha pueden mantenerse en suspensión, con lo que es más probable que entre la bacteria por inhalación, llegando a las zonas más profundas del pulmón.

¿Y tiene el Dr Pace suficiente entidad en este terreno para realizar las recomendaciones extraídas de su estudio? Pues lo cierto es que sí. El Dr Pace y su equipo ya habían estudiado anteriormente cuestiones de higiene en relación con las duchas, los baños y las piscinas. Y habían encontrado datos bastante clarificadores: un aumento de los gérmenes en la capa de suciedad que se forma en las cortinas de vinilo que rodean las duchas, así como sobre la superficie de las piscinas terapéuticas de agua caliente.

De hecho, en 2006 fue cuando llevaron a cabo las distintas pruebas de campo, donde ya constataron la presencia de bacterias en los aledaños de las piscinas. Bacterias capaces de dar lugar a cuadros respiratorios similares a neumonía, y que recibieron el nombre genérico de "Pulmón del salvavidas".

¿Y qué podemos hacer, entonces, para evitar una infección por esta bacteria? Del presente estudio podemos extraer una serie de conclusiones, de especial importancia para aquellas personas que pertenezcan a uno de los grupos citados como de riesgo.

- Limpie de forma periódica tanto la ducha como la alcachofa por la que sale el agua (o cabezal).

- Los cabezales metálicos son más higiénicos, en este sentido, que aquellos de plástico.

- Antes de comenzar a ducharse, deje correr el agua durante unos momentos. Así disminuye la cantidad de bacterias y, por lo tanto, el riesgo de contraer una infección.

- Nunca encare la ducha hacia su cabeza nada más encenderla. Es el momento en que se despegan las bacterias enganchadas a la superficie del cabezal de la ducha, y, por ende, el de mayor probabilidad de introducir las bacterias en nuestro cuerpo.

Así, pues, Norman Bates ha encontrado un aliado insospechado en esta bacteria. A partir de ahora tendremos un motivo más para tener miedo a entrar en una ducha (permítanme la referencia cinematográfica).

Salud Ya

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